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Sur de Tanzania, Norte de Mozambique. 2009

Catalogo editado por el Ayuntamiento de Murcia.
ISBN 9788415369585

Texto de Angel Haro para el catalogo de la exposición:
….” Cuando era pequeño hacía este trayecto andando con mis padres y mis hermanos, tardábamos días y noches, pernoctábamos a orillas de esta carretera que entonces era una gran pista roja. Aprovechábamos la tarde o las mañanas para avanzar y evitar el sol del mediodía. A veces algún camión nos dejaba subir a su caja y nos adelantaba unos kilómetros, dentro nos encontrábamos con otras familias, otros niños…. Siempre había alguien que iba o venía y dormíamos sobre los fardos de ropa alrededor del fuego, oyendo las historias que contaban los mayores. Para mi era un viaje largo y fatigoso pero lleno de misterio. Mi padre intentaba apaciguar el miedo a los animales que merodeaban por la maleza, mientras nos enseñaba a distinguir cada sonido en la oscuridad. Me dormía oyendo esos cuentos y cantos mirando al cielo repleto de estrellas.… Ahora todo es muy distinto, parece que la vida ha cambiado mucho desde entonces. África ha cambiado mucho. La independencia llegó llena de euforia, soñábamos con el respeto del mundo, pero fue un espejismo pasajero. Tras la guerra, la corrupción se instaló. Esta zona se llenó de vehículos usados, viejos motores, camisetas y gorras de propaganda pero la infraestructura nunca llegó o llegó mal. Ya ves ahora es mejor rodar fuera del asfalto si no quieres que te trague un buraco”…. Agostinho sonríe con cierta tristeza….

Tienen el paso tranquilo y la mirada afilada. Miden cada nuevo territorio una y otra vez, lo observan hasta integrarlo en su biorritmo, disciernen cada elemento, lo catalogan mentalmente, atienden cada textura hasta convertirla con urgencia en una costumbre antigua. Su naturaleza se nutre de cambio: de espacio, de tiempo, de temperatura, de luz…. siempre en tránsito, siempre andante entre fronteras. Solo hay tiempo para adaptarse, nada mas, la falta de atención es un lujo peligroso. Los nómadas hacen acopio de imágenes para que el tiempo en el que permanecen sea provechoso porque una vez asumido ya tienen que estar en otro lado. Por su bien deberán sentir como suyo ese otro lugar futuro antes de conocerlo.

Mathias Gómez Martial es cazador de pequeñas e intensas emociones. Su mirada no es depredadora pues no colecciona souvenirs. Hijo y nieto de artistas, mira para comprender, sentir el lugar, contárselo a si mismo, vivirlo como un habitante de ese mundo. Sin embargo no pretende un consenso sobre la verdad, prefiere yuxtaponer fragmentos…. Enfrentar detalles que detonan unos con otros, produciendo una nueva imagen que brota como si no tuviera la menos importancia, pero de una unidad indisoluble. Sabe del poder de la imagen, que nunca es ingenua, que cada decisión y cada encuadre contienen toda el alma del relato como si fuera un fractal. Ha transitado por esas incisiones de polvo rojo en el corazón de la maleza que transportan vida, esperanzas y dolor sobre cualquier vehículo que consiga el milagro de rodar por ellas.
Para Szarkowski toda fotografía puede ser espejo o ventana. Tal vez esa clasificación sea un poco estricta en el caso de Mathias, pues él nos propone ventanas que sutilmente se convierten en los espejos donde ver su propia África. Su relación con el continente es intensa desde hace años, demasiado para salir a cazar simples recuerdos con los que deleitarse cerca de su chimenea. Con estas imágenes nos sumerge en el flujo que contienen las interminables pistas que atraviesan este relato. Un territorio entre el norte de Mozambique y el sur de Tanzania marcado por el río, un espacio fronterizo donde no se siente ajeno. Y donde su idiosincrasia de perpetuo extranjero, le proporciona un peculiar confort vital que le permite convertir esas tierras ajenas en una suerte de autorretrato....

”…. Agostinho apura su cerveja preta bajo la jacaranda del kiosco…. “…Hace calor amigo. Vamos, suba al Toyota. Cruzamos el Rovuma”….

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Mathias Gomez Martial:

Durante mi primer viaje por África Austral me había impactado la visión de las personas transitando por pistas polvorosas, no por elección como yo sino por necesidad. El estado de las vías de comunicación y de los medios de transporte de personas como de mercancías es esencial al desarrollo de un territorio y revela a veces otro tipo de desigualdad según se conduzca un todo-terreno con aire acondicionado o se viaje en una abarrotada y derrelicta furgoneta. Decidí transmitir algo de este espacio esplendido y desmesurado pero a menudo agotador: the long road, miles de kilómetros del sur de Tanzania al norte de Mozambique, con el punto de referencia simbólico del río Rovuma sobre el cual se construyo finalmente un puente en el 2007, lejos de las capitales y del dinero. Fotografié el misterio de las bicicletas, de los camiones, de los autobuses sin edad y de caminadas resignadas a lo largo de carreteras interminables.
Siempre que preguntaba por mi destino alguien me contestaba: No, no esta lejos, esta cerca…não é longe, fica perto…